viernes, 10 de julio de 2026

Biblioteca (54 libros)

  1. Alvarez Gardiol Ariel - El Pensamiento Juridico Contemporaneo.PDF
  2. ANTES DE CONDENAR, ENTIENDA.pdf
  3. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 1.pdf
  4. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 9.pdf
  5. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 10.pdf
  6. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 12.pdf
  7. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 13.pdf
  8. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 21.pdf
  9. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 23.pdf
  10. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 24.pdf
  11. Basave Fernandez Del Valle Agustin - Filosofia Del Derecho Internacional 30.pdf
  12. Bobbio Norberto - Estado Gobierno Y Sociedad.PDF
  13. constitucio-politica-colombia-1991.pdf
  14. CREAR TAMBIÉN ES DEFENDERSE.pdf
  15. CUANDO EL ESTADO ATROPELLA.pdf
  16. CUANDO INVESTIGAR SE VUELVE PERSEGUIR.pdf
  17. CUANDO LA FAMILIA LLEGA ANTE LA LEY.pdf
  18. CUANDO OBEDECER ES TRAICIONAR LA JUSTICIA.pdf
  19. Declaracion universal de los derechos hu - ONU.pdf
  20. DESPUÉS DEL DAÑO LA JUSTICIA.pdf
  21. DESPUES DEL DAÑO.pdf
  22. Destripando el Derecho - Judge The Zipper.pdf
  23. EL CLIENTE TAMBIÉN TIENE DERECHOS.pdf
  24. El derecho al sexo feminismo para el siglo XXI - Amia Srinivasan.pdf
  25. El derecho de los lobos - Stefano De Bellis.pdf
  26. EL ESTADO SAQUEADO.pdf
  27. EL IMPUESTO TAMBIÉN DE SER JUSTO.pdf
  28. EL MAESTRO TAMBIEN TIENE DERECHOS.pdf
  29. ENDEUDADOS ANTE LA LEY.pdf
  30. Filosofia del derecho - Georg Wilhelm Friedrich Hegel.pdf
  31. Fundamento del Derecho Natural - Johann Gottlieb Fichte.pdf
  32. LA CARCEL NO PUEDE TRAGARSE LA DIGNIDAD.pdf
  33. LA CONSTITUCIÓN EN MANOS DEL PUEBLO.pdf
  34. La Declaracion Universal de Derechos Humanos - Romain Parmentier.pdf
  35. LA INFANCIA NO ESPERA.pdf
  36. LA JUSTICIA EN TIEMPOS DE ALGORITMOS.pdf
  37. LA JUSTICIA QUE HABLA OTRA LENGUA.pdf
  38. LA LEY EN LOS BORDES DE LA PATRIA.pdf
  39. La lucha por el Derecho - Rudolf von Ihering.pdf
  40. LA NATURALEZA TAMBIÉN TIENE DERECHOS.pdf
  41. LA SALUD NO SE MENDIGA.pdf
  42. LA TIERRA TAMBIEN RECLAMA JUSTICIA.pdf
  43. Los derechos del hombre de Thomas Paine - Christopher Hitchens.pdf
  44. Los derechos economicos y sociales - Paulette Dieterlen.pdf
  45. NADIE ES ILEGAL CUANDO BUSCA VIVIR.pdf
  46. NO BASTA TENER LA RAZÓN.pdf
  47. OBLIGACIONES JURIDICAS.pdf
  48. Principios de la filosofia del derecho - Georg Wilhelm Friedrich Hegel.pdf
  49. SER POBRE ANTE LA LEY.pdf
  50. Sobre el derecho y la justicia - Alf Ross.pdf
  51. Teoria pura del derecho - Hans Kelsen.pdf
  52. Tienes derecho a permanecer gorda - Virgie Tovar.pdf
  53. Un derecho a morir - Rex Stout.pdf
  54. Vindicacion de los derechos de la mujer - Mary Wollstonecraft.pdf

¿Por qué decidí estudiar Derecho?

¿Por qué decidí estudiar Derecho?

Bienvenidos a este espacio.

Mi nombre es César Augusto Cortés. Durante gran parte de mi vida he estado vinculado a la educación, al estudio de la sociedad y al trabajo con las comunidades. Soy licenciado en Física y Matemáticas, psicólogo social comunitario, sociólogo y especialista en Desarrollo del Aprendizaje Autónomo. También soy docente y creador de contenidos académicos.

Mi trayectoria profesional podría hacer pensar que el Derecho se encuentra lejos de mis campos de formación. Sin embargo, con el paso de los años comprendí que la educación, la psicología, la sociología y el Derecho están profundamente relacionados. Todas estas disciplinas buscan, desde diferentes perspectivas, comprender al ser humano, organizar la convivencia y construir una sociedad más justa.

Decidí estudiar Derecho no porque quisiera abandonar la educación, sino porque necesitaba ampliar las herramientas con las que podía comprender y transformar la realidad.

Durante años enseñé a mis estudiantes que el conocimiento permite desarrollar autonomía, analizar los problemas y tomar decisiones conscientes. Pero algunas experiencias personales me obligaron a aplicar esa misma enseñanza a mi propia vida.

En determinado momento tuve que enfrentar procesos administrativos y judiciales, interpretar decisiones de autoridades, revisar documentos, presentar solicitudes y tratar de comprender procedimientos que parecían escritos en un lenguaje reservado únicamente para especialistas. Descubrí lo difícil que puede ser para un ciudadano común entender las normas que regulan su propia vida.

También comprendí que muchas personas dependen completamente de lo que otros les dicen sobre sus derechos. Con frecuencia escuchamos expresiones como: “la ley no permite eso”, “usted no puede reclamar”, “ya no hay nada que hacer” o “esa decisión es definitiva”. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntar:

¿En qué norma se fundamenta esa afirmación?

¿Qué autoridad tomó la decisión?

¿Se respetó el debido proceso?

¿Existen recursos?

¿La interpretación de la norma es correcta?

¿La decisión puede ser revisada?

En mi caso, llegó un momento en el que entendí que no podía continuar dependiendo exclusivamente de explicaciones ajenas. Necesitaba leer las normas directamente, estudiar los procedimientos, comprender la estructura del Estado y aprender a identificar las herramientas jurídicas disponibles para la defensa de los derechos.

Por esa razón decidí estudiar Derecho.

No fue una decisión impulsiva ni una búsqueda de prestigio profesional. Fue una decisión nacida de la necesidad de comprender. Quería dejar de observar la ley como un territorio lejano, lleno de palabras difíciles, y comenzar a entenderla como lo que realmente debería ser: una herramienta al servicio de las personas.

Estudiar Derecho también se convirtió en una extensión natural de mi vocación docente. Enseñar no consiste solamente en transmitir fórmulas, teorías o definiciones. Educar significa ayudar a las personas a interpretar el mundo, reconocer su dignidad y participar conscientemente en las decisiones que afectan su vida.

Una persona puede saber muchas cosas y, aun así, permanecer indefensa si desconoce sus derechos.

Puede trabajar durante años sin saber cuáles son sus garantías laborales.

Puede recibir una decisión administrativa sin conocer los recursos que puede presentar.

Puede ser acusada injustamente sin comprender el alcance del debido proceso.

Puede firmar un contrato sin entender sus consecuencias.

Puede aceptar abusos simplemente porque alguien le aseguró que “así funciona la ley”.

El desconocimiento jurídico crea una forma silenciosa de desigualdad. Quien comprende las reglas tiene mayores posibilidades de defenderse. Quien no las comprende queda expuesto a la desinformación, al abuso de autoridad y, en algunos casos, a la manipulación de quienes utilizan el lenguaje jurídico como una barrera.

Esta reflexión fue fundamental para mí. Durante años he defendido el aprendizaje autónomo: la capacidad de buscar información, contrastar fuentes, formular preguntas, revisar argumentos y construir conclusiones propias. Al comenzar mis estudios de Derecho comprendí que estas competencias también son esenciales para la formación jurídica.

Estudiar Derecho no significa memorizar cientos de artículos. Significa aprender a interpretar, argumentar, investigar y reconocer que detrás de cada expediente existe una persona, una familia, una historia y, muchas veces, una vida que puede cambiar por completo como consecuencia de una decisión.

Mi formación en Física y Matemáticas me enseñó a buscar precisión, coherencia y demostraciones. La psicología social comunitaria me permitió comprender las relaciones humanas, los conflictos y la importancia de la participación colectiva. La sociología me ayudó a analizar las estructuras sociales, el poder y las desigualdades. La educación me enseñó que el conocimiento solo adquiere verdadero valor cuando puede compartirse de manera clara y útil.

El Derecho reúne ahora muchas de esas preguntas.

¿Cómo se construye una sociedad justa?

¿Quién controla a quienes ejercen el poder?

¿Qué puede hacer un ciudadano cuando una autoridad se equivoca?

¿Cómo se protegen los derechos fundamentales?

¿Por qué una norma puede ser interpretada de maneras diferentes?

¿Qué ocurre cuando la legalidad formal entra en tensión con la justicia?

Estas preguntas no tienen respuestas simples. Precisamente por eso decidí abrir este espacio en mi blog.

Aquí compartiré aprendizajes, reflexiones y análisis relacionados con el Derecho. Revisaremos normas, conceptos jurídicos, decisiones judiciales, situaciones cotidianas y temas de interés ciudadano. Mi propósito no será reemplazar el trabajo de los abogados ni ofrecer soluciones irresponsables para casos particulares.

Mi intención será educativa.

Quiero contribuir a que el lenguaje jurídico sea más comprensible. Quiero que las personas puedan reconocer las preguntas que deben formular, las instituciones a las que pueden acudir y los principios que deben tenerse en cuenta antes de aceptar una decisión como verdadera, válida o definitiva.

También quiero dejar claro que estudiar Derecho no me convierte automáticamente en dueño de la verdad. El Derecho es un campo de debates, interpretaciones y tensiones. Una misma norma puede generar posiciones diferentes, y una sentencia debe analizarse dentro de su contexto, sus hechos y sus fundamentos.

Por eso este blog no será un tribunal ni un espacio para condenar personas. Será un lugar para estudiar, contrastar, preguntar y pensar críticamente.

Mi propósito no es enseñar a desconfiar de todas las instituciones. Una democracia necesita instituciones fuertes, jueces independientes, servidores públicos responsables y ciudadanos que respeten las normas. Pero respetar las instituciones no significa renunciar al derecho de cuestionar sus decisiones.

Por el contrario, una institución se fortalece cuando acepta el control ciudadano, explica sus actuaciones y corrige sus errores.

La ley debe ser obedecida, pero también debe ser conocida, interpretada y vigilada. Ninguna autoridad debería considerar una amenaza que los ciudadanos conozcan sus derechos. Una sociedad jurídicamente educada no es una sociedad más conflictiva; es una sociedad menos vulnerable frente al abuso y la arbitrariedad.

He dedicado buena parte de mi vida a la enseñanza porque creo que educar es una manera de transformar la realidad. Ahora, al estudiar Derecho, quiero continuar ese mismo camino desde una perspectiva diferente.

No estoy comenzando de cero. Estoy integrando nuevas herramientas a una trayectoria construida alrededor del conocimiento, la autonomía, la dignidad y el compromiso social.

Decidí estudiar Derecho porque comprendí que no basta con indignarse ante una injusticia. Es necesario entender cómo funciona el sistema, conocer los procedimientos, identificar las normas y aprender a construir argumentos sólidos.

Decidí estudiar Derecho porque quiero comprender antes de juzgar, investigar antes de afirmar y fundamentar antes de reclamar.

Decidí estudiar Derecho porque muchas personas no saben cómo defenderse, no porque carezcan de razón, sino porque desconocen el lenguaje y los mecanismos del sistema.

Decidí estudiar Derecho porque sigo creyendo que el conocimiento puede cambiar la vida de una persona.

Este blog será, por tanto, un espacio de aprendizaje compartido. No escribiré desde la posición de quien pretende saberlo todo, sino desde la experiencia de un docente y estudiante que investiga, pregunta y pone el conocimiento al servicio de los demás.

Aquí no se tratará de repetir leyes de memoria. Se tratará de comprender qué significan, cómo se aplican y de qué manera afectan nuestra vida cotidiana.

Los invito a acompañarme en este recorrido.

Preguntaremos, analizaremos, debatiremos y aprenderemos juntos. Porque conocer nuestros derechos no garantiza que nunca sufriremos una injusticia, pero sí nos permite enfrentarla con mayores herramientas, argumentos y conciencia.

Y porque una ciudadanía que conoce la ley es una ciudadanía más difícil de engañar, silenciar o someter.